lunes, 25 de septiembre de 2017


Actualmente, el programa ético reciente más definidamente kantiano ha sido el de John Rawls, quien ha denominado a una etapa del desarrollo de su teoría «constructivismo kantiano». Muchos de los rasgos de la obra de Rawls son claramente kantianos, sobre todo su concepción de principios éticos determinados por limitaciones a los principios elegidos por agentes racionales (sin embargo, el constructivismo de Rawls supone una noción bastante diferente de la racionalidad con respecto a la de Kant).
 El gran respeto por la libertad y la dignidad de cada persona en Kant, resulta, sin embargo una dificultad respecto de las consecuencias en la evaluación moral de una persona, puesto que si no tomamos en cuenta los efectos de las acciones y sólo nos guiamos por calificar la voluntad, siempre queda la sospecha de si el sujeto actuó “conforme al deber”, es decir moralmente o no. Parece que cada persona es la única que puede determinar su moralidad y nuestros juicios éticos sobre las personas carecerían de cualquier valor.
De seguir absolutamente la propuesta kantiana, toda persona podría decir que siempre persiguió una máxima ética buena pero que “los enconos del azar” no le permitieron concluir esa buena acción. La filosofía kantiana de la actualidad tiene inconcluso este problema de subjetividad a pesar de los intentos universalistas. Las intenciones son internas y de difícil acceso para personas ajenas al individuo que actúa y siempre queda la sospecha de si una persona es virtuosa o no.

Su principal pensador fue Kant, también se destacan otros como:

1. El formalismo ético existencial, más radical. Sus predecesores: Kierkegaard y Nietzsche.
*Kierkegaard y el acento en la “actitud”
*Nietzsche y las consecuencias de la “muerte de Dios”
*Sartre y la ética puramente formal.
*Heidegger y el formalismo ético.
*Jaspers y la mayor proximidad posible al puro formalismo existencial.

2.El formalismo ético anglosajón y cuatro de sus principales representantes
*G. E. Moore y los Principia Ethica como prolegómenos para una futura ética científica
*Wittgenstein y el formalismo crítico “anti”-ético.
*Ch. L. Stevenson y etica - lenguaje
*S. T. Toulmin y El lugar de la razón en la ética.


La obra de Inmanuel Kant (filósofo alemán del siglo XVIII) representó una importante revolución tanto en el planteamiento ético como en la historia de la filosofía. El objetivo de su teoría ética no es la búsqueda de la felicidad, sino de la justicia.
En su opinión, el ser humano es sensible y racional. Como ser sensible tiene unos sentimientos, instintos y pasiones que son diferentes en cada individuo, que no se pueden generalizar. En cuanto ser racional, el ser humano es libre, se propone fines universales (que podría ponerse cualquier persona) y puede gobernar su vida según leyes que su razón le otorga. Gracias a su aspecto racional, el ser humano puede desarrollar una ética universal.
Una persona actuará moralmente, según Kant, cuando se comporte del siguiente modo:
1º- siguiendo su deber, sin dejarse guiar por los sentimientos;
2º- siguiendo una ley o imperativo que él mismo se haya dado por medio de la razón;
3º- siguiendo una ley que pueda aplicarse de forma universal: cualquier persona en las mismas circunstancias obraría del mismo modo.
Este modo de comportarse lo resume Kant en lo que él denominaba imperativo categórico: “obra sólo según una máxima que puedas querer que se convierta en ley universal”.




Es la creencia en que los valores estéticos pueden sostenerse por su cuenta y que el juicio del arte puede ser aislado de otras consideraciones tales como las éticas y sociales. Se le da preponderancia a las calidades puramente formales o abstractas de la obra; es decir, por ejemplo, aquellos elementos visuales que le dan figura: la forma, la composición, los colores o la estructura.

“Forma” (moral como estructura) consiste en “quehacer”, en “hacernos” nuestra propia vida, en definir nuestra personalidad en cada uno de nuestros actos. Todas las filosofías suponen, aún implícitamente, la dimensión “formal” de la moral. En Aristóteles, la teleología ética está subsumida en la teleología general del universo, la “tendencia de todas las cosas al bien”: todo acto humano se lleva a cabo con vistas a algún “bien moral”.

El hombre es moral porque se conduce a sí mismo por su propio inteligir o por su inteligencia en cuanto versión a los otros, con independencia de a dónde se conduzca. Aristóteles y el concepto análogo (no “unívoco”) del bien: el bien como concepto indeterminado y “formal”, aquello que se busca, el fin de nuestras acciones. Aquello que se busca kathautó, y no en vista de otro bien, es el bien supremo. Pero el bien puede ponerse en cualquier cosa. Un sentido distinto del formalismo ético: no puede ocuparse de qué acciones sean buenas o malas, sino de la naturaleza, significado y posibilidad de los predicados y de los juicios éticos. La tradición anglosajona de la ética como “análisis del lenguaje ético” o lógica de la ética, renunciando a la metafísica y a la psicología.

La corriente filosófica naturalista estuvo fuertemente influenciada por los avances en la ciencia y sobre todo gracias a las posturas de Charles Darwin. Para la filosofía naturalista no existe una realidad que no esté dentro de los márgenes de la naturaleza. La naturaleza es el primer y único principio, la fuente de todo. Por lo tanto, para el Naturalismo, en la naturaleza está la totalidad de las realidades. Esta corriente filosófica nace como un intento de explicar y comprender  a la humanidad y sus hábitos.
Debido a las cualidades que definen al movimiento naturalista es que comúnmente se le vincula o asocia con una visión materialista de la realidad. Asimismo, el Naturalismo niega la existencia de lo sobrenatural y su relación con lo natural. No existe una realidad que no esté comprendida dentro de lo natural. Para los naturalistas, el ser humano no posee libre albedrío y, según los postulados darwinianos, está fuertemente determinado por su condición genética.

Surge en las últimas décadas del siglo XIX como una derivación del Realismo. La cualidad esencial del Naturalismo es la interpretación imparcial y fidedigna de la realidad destacando la relevancia de las leyes de la naturaleza sobre la vida humana.

Fue un movimiento artístico, filosófico y literario que surge en Francia a fines del siglo XIX. Se le considera una derivación del realismo, movimiento artístico y literario puesto en boga décadas antes y que logró gran alcance a nivel mundial.
Las obras naturalistas se caracterizan por intentar reproducir la realidad con objetividad e imparcialidad, describiendo con minuciosidad los diferentes escenarios, inclusive aquellos que son desagradables o vulgares.  El Naturalismo se entiende como una descripción social del entorno con gran profundidad y detalle, mediante la cual se esperaba comprender y explicar los comportamientos del ser humano y las leyes que rigen su conducta.

Hemos seleccionado algunos vídeos que creemos podrían ayudar a entender mejor a aquellas personas que buscan sintetizar la información. Consideramos que estos están bastante completos.




¡Que los disfruten!